Descripción
Transportín rígido de plástico con puerta metálica, para gatos y perros pequeños.
Por qué el rígido sigue ganando para el veterinario. Se lava a fondo, que importa cuando el animal se marea o se orina del susto. Y sobre todo: los buenos se abren por arriba. Sacar a un gato asustado tirando de él por una puerta frontal es una pelea; quitar la mitad superior y dejar que el veterinario lo explore dentro de la base lo cambia todo.
Comprueba que el tuyo se abra por arriba. Es el detalle que separa un transportín bueno de uno barato, y no siempre está claro en la foto.
Para volar, lo práctico es un blando con estructura interna.
La contrapartida. Ocupa y no se pliega. Si tu uso principal es el avión o el transporte urbano, un modelo blando es más manejable.






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