Arena para gatos aglomerante, de sílice, vegetal y de tofu. Es una de las compras donde más manda la opinión del gato y menos la del tutor: una arena que no le gusta pisar es una de las razones más frecuentes de que empiece a hacer sus necesidades fuera del arenero.
Lo que de verdad decide si le gusta
El grano. Cuanto más fino, mejor la aceptan casi todos los gatos, porque se parece más a la tierra suelta en la que escarbarían. Los granos gruesos o con aristas molestan al pisar, y hay gatos que reaccionan entrando, haciendo lo justo y saliendo sin enterrar nada.
El perfume. Está pensado para tranquilizar al humano, no para agradar al gato, cuyo olfato es muchísimo más sensible. Si tu gato ha empezado a rechazar el arenero justo después de un cambio de arena, prueba una sin perfume antes que nada.
El polvo. Las minerales de bentonita levantan una nube fina que el gato respira con la cara metida dentro. En gatos asmáticos, con problemas respiratorios o en cachorros, eso es un problema concreto: ahí las de tofu o vegetales compensan.
Los tipos
Aglomerante mineral. Lo más común y lo más barato. Forma bloques que se retiran enteros. Hace polvo y pesa.
Vegetal (madera, guisante, maíz). Mucho más ligera, biodegradable y sin polvo. Se esparce más fuera del arenero.
Tofu. Aglomera bien, no hace polvo y es soluble. La más cara y la mejor opción si hay problemas respiratorios en casa.
Sílice. Absorbe en lugar de aglomerar y dura semanas. A muchos gatos les resulta incómoda al pisar por el tamaño del grano.
Cambia siempre de forma gradual, mezclando durante una semana. Y elige el arenero a juego con la arena: los automáticos no funcionan con cualquier tipo.
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