Descripción
Cepillo con púas de acero rematadas en punta redondeada y sistema de limpieza por botón.
Las puntas redondeadas. Es el detalle que decide si tu gato acepta el cepillado o huye en cuanto ve el cepillo. Una púa metálica desnuda araña la piel, y basta una mala experiencia para que asocie la herramienta con algo desagradable durante meses. Con la punta protegida, la púa llega al subpelo sin castigar la piel.
Para quién es. Para casas con varios animales de distinto pelaje, porque sirve tanto para corto como para largo, y para gatos que ya se han asustado con otro cepillo.
Cómo empezar con un gato reticente. Sesiones de treinta segundos, en el lomo, terminando siempre antes de que se canse y con algo que le guste. La constancia importa más que la duración: un minuto cada día vale más que veinte minutos el domingo.






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