Descripción
Árbol rascador Feandrea de 143 cm, con cuatro postes de sisal, dos plataformas y cueva.
La altura es el factor que decide si lo usa. Un gato no rasca por capricho: marca territorio con las glándulas de las patas y estira la columna entera. Para eso necesita estirarse del todo, y un gato adulto estirado mide del orden de un metro desde las uñas hasta la cola. Los rascadores de 40 cm no le sirven: por eso sigue usando el sofá.
Y la altura tiene una segunda función. Un punto alto es donde un gato se siente seguro. En casas con niños, perro u otro gato, un árbol alto reduce tensión más que cualquier otra compra.
Con dos gatos, la versión de 175 cm y dos cuevas evita que uno se quede fuera.
El sisal, no la moqueta. El sisal engancha la uña y permite el gesto de arrastre que retira la vaina vieja. La moqueta se deshilacha y no da resistencia.






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