Descripción
Comedero de alimentación lenta de silicona flexible.
La silicona resuelve la peor parte del antivoracidad: la limpieza. Los relieves que frenan al perro son también los que retienen grasa en el fondo de cada canal, y en un cuenco rígido no llegas ahí ni con cepillo. Uno de silicona se dobla del revés y se limpia entero en segundos.
Y hay un motivo de salud. El plástico rígido se raya con el uso y en esos arañazos se acumulan bacterias y grasa. En perros eso se relaciona con dermatitis en el mentón, el equivalente al acné felino. Si tu perro tiene granitos o irritación en la barbilla, cambiar el comedero es de las primeras cosas que probar.
Si prefieres rigidez y un laberinto más marcado, el Fun Feeder es la otra escuela.
Lo que hay que asumir. Pesa poco, así que un perro insistente puede desplazarlo. Busca la versión con base antideslizante o ponlo sobre una alfombrilla de goma.






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