Camas y descanso para perros

Camas y colchones para perros: ortopédicas, de espuma viscoelástica, tipo sofá y colchones finos. Un perro adulto duerme entre doce y catorce horas al día, así que es el objeto en el que más tiempo pasa de todos los que le compras.
Cómo acertar con la talla
Mide al perro tumbado de lado y estirado del todo, y súmale entre 15 y 20 centímetros. No te fíes de las etiquetas: “grande” significa cosas distintas según el fabricante, y los centímetros no engañan.
La señal de que la cama se le queda pequeña es fácil de ver: duerme siempre hecho un ovillo aunque haga calor, o con la cabeza y las patas colgando por fuera.
Ortopédica: qué significa de verdad
Que la espuma tiene densidad suficiente para que el perro no se hunda hasta el suelo. Es exactamente lo que fallan las camas de relleno de fibra: aguantan bien un mes y luego quedan aplastadas. La prueba es sencilla — presiona con fuerza con la mano; si notas el suelo, tu perro también.
Es imprescindible en perros grandes, perros mayores y cualquiera con problemas articulares. En un perro pesado, además, más grosor facilita levantarse: incorporarse desde el suelo raso cuesta bastante más que desde una superficie a media altura.
Los bordes elevados
Muchos perros duermen apoyando la cabeza en algo. Un formato con reposacabezas les da esa postura sin tener que buscar el cojín del sofá, y además crea sensación de refugio, que ayuda con perros algo inseguros.
Funda extraíble, no negociable
Meter la espuma en la lavadora la destroza y tarda días en secarse por dentro. Una funda que sale y se lava es la única forma sensata de mantener limpia una cama grande.
Dónde colocarla
Lejos de corrientes y de radiadores, y en un sitio desde el que el perro os vea. Una cama perfecta en una habitación aislada no se usa: prefiere el suelo duro a vuestro lado.

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