Descripción
Juguete automático que alterna un punto de luz roja en movimiento con plumas que salen y se ocultan.
La combinación es lo importante. El puntero de luz solo tiene un problema conocido: el gato nunca captura nada, y hay gatos que acaban frustrados o desarrollan una fijación obsesiva con las luces. Al alternar la luz con una pluma física que sí se puede atrapar, el ciclo de caza se cierra: perseguir, alcanzar, morder. Eso es lo que deja al gato satisfecho en lugar de acelerado.
Para quién es. Para gatos de interior que pasan la jornada laboral solos y llegan a la tarde con energía acumulada, que es cuando aparecen las carreras nocturnas y los mordiscos a los tobillos.
Consejo de uso. Ponlo en marcha en sesiones cortas, no todo el día. Un juguete siempre disponible deja de ser interesante; uno que aparece diez minutos y desaparece mantiene su valor durante meses.






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