Descripción
Rascador vertical de 90 cm con poste de sisal y base de madera.
Un poste bien puesto resuelve más que un árbol mal colocado. Si tu gato rasca el sofá, el error casi nunca es el rascador: es dónde está. Lo lógico parece ponerlo en un rincón discreto; lo que funciona es ponerlo justo al lado de lo que está rascando. Rascar es marcar, y marca donde le importa, no donde te viene bien.
Los 90 cm dan de sí. Permiten a un gato adulto medio estirarse casi del todo, que es el requisito.
La base pesada es lo que lo hace usable. Un poste que se tambalea al primer tirón no se vuelve a usar: el gato necesita algo que resista su peso apoyado.
Y si ignora el sisal, prueba otra textura: cartón corrugado.
Truco para la transición. Frota el poste con hierba gatera y, durante dos semanas, tapa la esquina del sofá con algo que no enganche.






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