Descripción
Bolsa de transporte con paneles de malla en los cuatro laterales.
La ventilación es un asunto de seguridad, no de confort. Los gatos regulan mal la temperatura y se estresan en el transporte, lo que sube su temperatura corporal. Un transportín cerrado dentro de un coche en verano es un riesgo real de golpe de calor, y ocurre más rápido de lo que la gente cree.
Y hay un beneficio de comportamiento. Poder ver alrededor tranquiliza a unos gatos y pone nerviosos a otros. Los cuatro lados de malla te dejan elegir: si el tuyo se agobia con el movimiento exterior, se cubre con una toalla ligera y queda a oscuras pero ventilado.
Hay más formatos en transporte para gatos.
En el coche. Sujétalo con el cinturón, en el suelo detrás del asiento delantero o en el asiento trasero. Un transportín suelto sale despedido en un frenazo.






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