Descripción
Juguete interactivo recargable de funcionamiento silencioso, con activación por contacto.
El ruido es la razón número uno por la que un juguete automático acaba en un cajón. Los gatos son crepusculares: su pico de actividad es al amanecer y al anochecer. Un juguete que zumba por el parqué a las seis de la mañana dura dos noches en casa.
Y también importa para el gato. Los gatos oyen en frecuencias muy por encima de las nuestras. Un motor que a ti te parece discreto puede resultarle molesto, y hay gatos que directamente evitan el juguete por eso, no porque no les interese el movimiento.
Con más estímulo mental que movimiento: el resto de juguetes.
La activación por contacto ahorra batería y da control al gato: se enciende cuando él decide jugar, no al revés. Un juguete que se mueve solo persiguiendo a un gato que no quiere jugar consigue lo contrario de lo que busca.






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