Descripción
Mordedor de goma natural de 16 cm con sonido interactivo.
Por qué el chirrido funciona tan bien. Imita el sonido de una presa pequeña. Es un estímulo instintivo, y por eso hay perros que se obsesionan con el juguete que pía y ninguno más. Como herramienta de juego, es de las más potentes que hay.
Y por eso mismo, dos avisos. El primero: hay perros a los que el chirrido les activa tanto que no paran hasta destrozar el juguete para matar lo que suena. Con esos, mejor supervisar y guardarlo entre sesiones. El segundo, más práctico: guárdalo tú. Un juguete que pía disponible las veinticuatro horas es un problema de convivencia.
Si el chirriador se rompe, es una pieza pequeña y dura: revísalo y retíralo en cuanto se pueda desprender.
Para masticar largo rato sin sonido, un hueso de goma.
Y rota los juguetes. Tres disponibles y el resto guardados, cambiando cada semana: el interés se multiplica.






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