Comedero automático: qué pasa si se va la luz o se cae el wifi

Un comedero automático deja de ser un accesorio en el momento en que te vas de casa: pasa a ser lo único que hay entre tu gato y no comer. Merece la pena mirarlo con esa lente antes de comprar, y no por la capacidad del depósito.

Fallo 1: se va la luz

Es el más probable de todos y el que más fácil se cubre. La pregunta es si el comedero tiene pila de respaldo.

Con pilas: el reloj y la programación sobreviven al corte, y cuando vuelve la corriente todo sigue como estaba. Sin pilas: el aparato se reinicia, pierde la hora y tu gato no come hasta que alguien lo reprograme.

Qué hacer: pon pilas nuevas el día que instales el comedero y cámbialas una vez al año, aunque no se hayan usado. Es el seguro más barato del mundo.

Fallo 2: se cae el wifi

Solo afecta a los modelos conectados como el Balimo o el Faroro con cámara, y la gravedad depende de un detalle de diseño: dónde vive la programación.

Si vive en el aparato, un corte de internet solo te quita el control remoto: las tomas siguen saliendo a su hora y tú te enteras al volver. Si vive en la nube, el comedero se queda esperando órdenes que no llegan.

Qué hacer: compruébalo antes de irte, y de forma que no admita dudas. Programa una toma para dentro de diez minutos, apaga el router, y mira si sale. Es la única prueba que vale.

Fallo 3: se atasca

El fallo silencioso: la máquina cree que ha servido y no ha caído nada. Pasa sobre todo con croquetas grandes, con formas irregulares o con pienso que se ha apelmazado por humedad.

Qué hacer: antes de un viaje, deja el comedero funcionando dos o tres días con tu pienso real mientras estás en casa. Si va a atascarse, se ve ahí y no a doscientos kilómetros. Y si tu gato come croqueta grande, mira el diámetro que admite el dispensador antes de comprar.

Esta es también la razón de peso a favor de la cámara: con el Faroro con cámara y visión nocturna ves si la comida ha caído y si el gato se la ha comido. Sin cámara solo sabes que la máquina dice haberla servido.

Fallo 4: el gato le gana al aparato

Hay gatos que aprenden a golpear el depósito o a meter la pata en la salida hasta sacar pienso de más. Se quedan sin comida para el resto de la ausencia.

Qué hacer: comedero con cierre en la tapa y con peso o base estable, y colócalo donde no pueda volcarlo empujándolo contra un mueble.

La regla que resume todo

Para ausencias de más de 48 horas, que alguien pase a mirar. Un comedero automático es fiable para el día a día y para un fin de semana comprobado, pero ningún aparato cubre lo que cubre una persona entrando en casa. Y el agua no la resuelve ninguno de estos: para eso hace falta un bebedero con capacidad de sobra, como la Catit PIXI de 5 litros, que además no depende de que haya enchufe donde toca.

Para elegir modelo, el criterio completo está en qué comedero automático para gatos comprar, y la decisión wifi frente a botones en wifi o temporizador.

Esto es una guía de compra, no un consejo veterinario. Ante cualquier cambio brusco de hábitos o síntoma, la consulta es con tu veterinario: ninguna guía de internet sustituye una revisión.