Arneses de seguridad, cinturones, rejillas separadoras y accesorios para llevar al perro en el coche.
Lo primero, porque es lo que más se hace mal
El cinturón se engancha al arnés, jamás al collar. En una frenada brusca, un enganche al cuello concentra toda la fuerza sobre la tráquea y las cervicales. Es la forma más rápida de convertir una frenada en una lesión grave.
Cuidado con la palabra seguridad
La mayoría de arneses que se anuncian como de seguridad para coche no han pasado ninguna prueba de impacto. No están regulados como los sistemas de retención infantil, así que cualquiera puede usar el término.
La forma de distinguirlos: mira si el fabricante menciona un ensayo de choque concreto. Si no lo menciona, no lo ha hecho. Eso no lo convierte en inútil —evita que el perro ande suelto por el coche, que ya es mucho— pero no esperes de él protección en un impacto.
Dónde va el perro
Maletero con rejilla separadora: lo más seguro para perros grandes. La rejilla impide que el perro salga despedido hacia el habitáculo.
Asiento trasero con arnés y cinturón corto: válido para perros medianos y pequeños. La correa debe ser corta: si es larga, el perro coge velocidad antes de que frene el cinturón.
Asiento delantero: nunca. El airbag se despliega a gran velocidad y justo a la altura de la cabeza de un perro sentado.
Y lo de siempre
Nunca dejes al perro solo en el coche en verano. Un vehículo al sol pasa de 50 grados en minutos aunque las ventanillas estén entreabiertas, y el golpe de calor en perros avanza muy rápido y es mortal.
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