Higiene y cuidado para perros

Cortaúñas, limas eléctricas, cepillos y accesorios de aseo para perros. La parte del cuidado que más se aplaza y la que más problemas silenciosos causa.
Las uñas: por qué no se puede dejar pasar
Una uña demasiado larga cambia la forma de apoyar la pata, obliga al perro a modificar la postura y con el tiempo genera molestias en dedos y articulaciones. La señal es fácil: si oyes las uñas repicar contra el suelo al caminar, están largas.
Los perros que pasean mucho por asfalto se las desgastan solos; los que van por tierra o hierba, no.
La línea de sangre
Dentro de la uña hay una zona con vaso y nervio. Cortar ahí duele, sangra y —lo peor— crea un mal recuerdo que puede hacer que el perro no se deje tocar las patas en meses.
En uñas claras se ve al trasluz. En uñas negras no se ve nada, y ahí es donde la mayoría corta a ciegas o no corta: para eso existen los cortaúñas con luz LED, que iluminan la uña desde dentro. La otra opción es limar en lugar de cortar: retira material poco a poco, así que pasarse es mucho más difícil.
Ten a mano polvo hemostático. Si te pasas, corta la hemorragia en segundos.
No olvides el espolón
Esa uña más arriba, en la cara interna de la pata, que no toca el suelo. Como no se desgasta sola, crece, se curva y puede llegar a clavarse en la propia piel. Revísala cada vez.
Si tu perro no se deja
No intentes las veinte uñas de una vez. Dos uñas al día, con premio, durante diez días. Es mucho más rápido que pelearte media hora cada mes.
Con las limas eléctricas, el ruido asusta más que el corte: enciéndela cerca del perro sin tocarlo durante varios días, premiando la calma, antes de usarla.
El cepillado
Además de reducir el pelo por casa, es el momento en que detectas bultos, garrapatas, heridas y nudos antes de que sean un problema. En perros de pelo largo, revisa siempre axilas, detrás de las orejas y cuartos traseros.

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