Comederos automáticos para perros, de depósito y de una sola toma. Se compran por dos motivos muy distintos: repartir la ración diaria en varias tomas o cubrir una ausencia de días. La capacidad correcta depende de cuál sea el tuyo.
Cuánta capacidad necesitas
Un perro mediano come unos 250 gramos diarios; uno grande, en torno a 400. Con esos números, 8 litros cubren de sobra las vacaciones de un perro mediano y 15 o 40 tienen sentido en razas grandes o con varios perros.
Y aun así, no llenes el depósito del todo. El pienso pierde aroma y las grasas se oxidan a las pocas semanas de contacto con el aire. Llénalo para tres o cuatro semanas y guarda el resto del saco cerrado, dentro de su propia bolsa: lleva una barrera contra luz y grasa que un cubo transparente no tiene.
Lo que hay que exigirle a cualquier modelo
Pila de respaldo. Si se va la luz sin pilas, se pierde la programación y el perro no come hasta que llegues. Ponle pilas nuevas el día de la instalación y cámbialas una vez al año.
Que la programación viva en el aparato. En los modelos con wifi, si vive en la nube, un corte de internet mientras estás fuera deja al perro sin comer. Compruébalo así: programa una toma para dentro de diez minutos, apaga el router y mira si sale.
El atasco, el fallo silencioso
La máquina cree que ha servido y no ha caído nada. Pasa sobre todo con croqueta grande o de forma irregular. Antes de una ausencia, deja el comedero funcionando dos o tres días con tu pienso real mientras estás en casa: si va a atascarse, se ve ahí.
Y para una sola comida
Si lo que quieres es que coma a media tarde mientras trabajas, un comedero de un compartimento con temporizador es más barato, más fiable y —a diferencia de los de depósito— admite comida húmeda durante unas horas.
Para ausencias de más de 48 horas, que alguien pase. Ningún aparato sustituye a una persona entrando en casa.
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