Un comedero automático reparte raciones medidas a las horas que programes. Sirve para dos cosas distintas: controlar el peso de un gato que come de más, y cubrir las comidas cuando no estás en casa a la hora.
Para gatos tiene una ventaja añadida. El gato es un cazador de muchas comidas pequeñas al día, no de dos grandes; repartir la misma cantidad diaria en cinco o seis tomas se ajusta mejor a su fisiología y reduce los vómitos por comer con ansiedad.
Qué mirar antes de elegir
Comida seca o húmeda. No son intercambiables. Los de pienso usan un tornillo dosificador; los de comida húmeda necesitan compartimentos sellados y un acumulador de frío. Si das latas, asegúrate de que el modelo lo admite.
Batería de respaldo. Imprescindible. Un corte de luz sin pilas de reserva significa un gato sin comer.
Precisión de la ración. Los modelos baratos dosifican con un margen amplio, que en un gato con sobrepeso arruina la dieta.
Limpieza. El depósito y el conducto acumulan grasa del pienso. Si no se desmontan, en unos meses huele.
Bloqueo antisaqueo. Un gato listo abre una tapa mal cerrada. La tapa con cierre no es un extra.
Si tienes varios gatos y uno se come la ración del otro, lo que necesitas es un modelo con lector de microchip, no un temporizador.
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