Descripción
Collar táctico acolchado de 3,8 cm de ancho, ajustable, con hebilla metálica robusta y asa de control.
El ancho no es estética. A igual fuerza, un collar ancho reparte la presión sobre más superficie que uno estrecho. En un perro grande y fuerte, un collar fino se clava; uno de casi cuatro centímetros distribuye.
La hebilla metálica es el otro punto: las de plástico de liberación rápida son cómodas y tienen un límite de rotura. En un perro de 40 kilos que da un tirón inesperado, ese límite se alcanza.
Para quién es. Perros grandes y potentes, perros de trabajo, y situaciones donde hace falta un asa para sujetar un instante.
Repito lo de siempre, porque con collares gruesos se olvida: el asa es para sujetar puntualmente, no para pasear tirando del cuello. Para caminar, la correa al arnés.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.