Mi perro come demasiado rápido: por qué lo hace y cómo frenarlo

Hay perros que vacían el cuenco en quince segundos. Es tan común que casi se da por normal, pero tiene consecuencias y se corrige con bastante facilidad.

De dónde viene la prisa

Rara vez es glotonería sin más. Las causas habituales son cuatro:

  • Competencia. Si hay más animales en casa, comer rápido es una estrategia razonable: lo que no te comes ahora se lo come otro. Pasa incluso cuando cada uno tiene su cuenco, si comen a la vista.
  • Historial de escasez. Perros de acogida, de protectora o con un pasado incierto suelen mantener la urgencia mucho después de que deje de tener sentido.
  • Una sola toma al día. Muchas horas de ayuno hacen que llegue a la comida con un hambre que no invita a la calma.
  • Costumbre. Empezó por alguno de los motivos anteriores y se quedó.

Por qué conviene corregirlo

Comer deprisa hace que trague bastante aire junto con la comida, y eso produce como mínimo molestias, gases y a veces vómito justo después de comer —la típica devolución de comida casi entera a los pocos minutos.

En perros de raza grande y pecho profundo hay además preocupación por la dilatación-torsión gástrica, un cuadro grave y urgente. Comer muy rápido se cita habitualmente entre los factores asociados. Si tu perro es de esas razas, esto merece una conversación con tu veterinario y no una decisión tomada leyendo una tienda.

Cuatro formas de frenarlo

1. Repartir la ración

Gratis y efectivo. Pasar de una toma diaria a dos, o de dos a tres, baja el hambre acumulada con la que llega al cuenco. Es lo primero que hay que probar porque no cuesta nada.

2. Separar a los animales al comer

Si el motivo es competencia, comer en habitaciones distintas o con la puerta de por medio cambia la conducta en pocos días. No basta con cuencos separados si siguen viéndose.

3. Un comedero antivoracidad

La solución mecánica: relieves que obligan a buscar la comida en lugar de barrerla. Bien elegido multiplica por tres o cuatro el tiempo de la comida. La clave está en acertar el tamaño de los canales para el hocico del perro, y lo desarrollo en qué comedero antivoracidad elegir.

Por resumir: OHMO de silicona para razas pequeñas, Edipets para medianas y grandes, el de gran formato para razas grandes de verdad, y Lesipee si tu perro persigue el cuenco por la cocina mientras come.

4. Convertir la comida en trabajo

Repartir parte de la ración en juguetes dispensadores o esparcirla por una alfombra olfativa alarga la comida y además cansa mentalmente al perro, que es un beneficio aparte. Funciona muy bien con perros que comen rápido por aburrimiento más que por hambre.

Lo que no funciona

Poner una piedra grande en el cuenco es un consejo que circula mucho y es mala idea: hay perros que se la tragan. Si vas a poner un obstáculo, que sea uno diseñado para eso y que no quepa en su boca.

Esto es una guía de compra, no un consejo veterinario. Ante cualquier cambio brusco de hábitos o síntoma, la consulta es con tu veterinario: ninguna guía de internet sustituye una revisión.