Bebederos y fuentes de agua para perros

Bebederos y fuentes de agua para perros. La diferencia principal frente a las de gato no es el diseño: es la capacidad, y es un error frecuente comprar una fuente pensada para gato y descubrir que se queda seca cada tarde.
Cuánta agua bebe un perro
Un perro de tamaño medio bebe del orden de un litro al día, y uno grande bastante más, sobre todo en verano o si hace ejercicio. Con una fuente de 2 litros y un perro mediano estás rellenando a diario; si se queda sin agua, la bomba trabaja en seco y se estropea. Para perro mediano o grande, busca a partir de 5 litros.
Por qué una fuente y no un cubo
Por el filtrado, sobre todo. Un perro mete el hocico entero y deja saliva, pelo y restos de comida en el agua; en un cuenco estático eso se queda ahí hasta que lo cambias. Una fuente hace circular el agua y la filtra continuamente, y eso mantiene el agua bebible durante mucho más tiempo.
Además, el agua en movimiento resulta más apetecible y algunos perros beben más — útil en perros que beben poco y en animales mayores.
Acero o plástico
Aquí el argumento del acero pesa incluso más que en gatos: el plástico se raya y en los arañazos se agarra biofilm, y en un cuenco donde entra el hocico entero eso ocurre rápido. El acero no se raya y aguanta agua muy caliente al limpiarlo.
Con cable o sin él
Sin cable tiene una ventaja extra con perro: no hay un cable a la altura del hocico y de las patas que pueda engancharse, arrastrar la fuente o acabar mordido. A cambio hay que acordarse de recargar.
Mantenimiento
Filtro cada dos o tres semanas y limpieza semanal completa, incluida la bomba: abre el rotor y límpialo con un cepillo pequeño. Es donde se forma la capa viscosa que hace que el agua huela aunque el cuenco esté reluciente, y la causa habitual de que la fuente empiece a hacer ruido.

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