Acuarios, kits completos, filtros y acondicionadores de agua. La acuariofilia es la afición donde más gente se rinde en el primer mes, y casi siempre por las dos mismas razones: empezar demasiado pequeño y meter peces demasiado pronto.
Un acuario pequeño es más difícil, no más fácil
Va contra la intuición y es lo más importante de esta página. En poco volumen de agua, cualquier variación de temperatura, de pH o de amoniaco ocurre de golpe y no da margen de reacción. En un acuario grande todo cambia despacio y perdona los errores. Los acuarios diminutos que se venden como “ideales para empezar” son en realidad los más exigentes.
Si tienes sitio, empieza en 50-75 litros. Por debajo de 5 litros no hay pez adecuado, aunque se vendan así: eso es volumen para gambas o para un acuario plantado sin fauna.
Ciclar antes de meter un solo pez
Monta el acuario con agua, filtro y plantas y déjalo funcionando entre tres y seis semanas antes de introducir ningún animal. Ese tiempo es el que tardan en establecerse las bacterias que transforman el amoniaco de los residuos en compuestos menos tóxicos. Meter peces en un acuario recién montado es la causa número uno de mortalidad, y el motivo por el que tanta gente cree que no se le dan bien los peces.
El acondicionador no es opcional
El agua del grifo lleva cloro para matar microorganismos, y eso incluye la colonia de bacterias del filtro. Cada cambio de agua sin acondicionar destruye parte de ese sistema. Se dosifica sobre el agua nueva antes de verterla, siempre.
Dos errores más
Alimentar de más. Un pez come en dos minutos lo que necesita; el resto se pudre en el fondo. Cambiar toda el agua. Entre un 20 % y un 30 % cada una o dos semanas; nunca el 100 %, que reinicia el acuario desde cero.
Y antes de comprar un pez, mira su tamaño adulto y no el que tiene en la tienda.
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