Jaulas, conejeras y alojamiento para conejos, cobayas y roedores pequeños. Es la categoría donde el tamaño del producto tiene más consecuencias directas sobre la salud del animal, y donde más se vende por debajo de lo que se necesita.
Conejos: la jaula no es la casa
Un conejo necesita poder dar al menos tres saltos seguidos y ponerse completamente erguido sobre las patas traseras sin tocar el techo. Y aun con la jaula más grande, necesita varias horas diarias sueltas en una zona segura. Un conejo permanentemente enjaulado desarrolla problemas de peso, de musculatura y de comportamiento.
Otra cosa poco sabida: el heno debe estar disponible siempre y sin límite. Es la base de su alimentación y lo que mantiene el desgaste correcto de unos dientes que crecen toda la vida. Los problemas dentales por falta de fibra son una de las consultas veterinarias más frecuentes en esta especie.
El suelo de rejilla
Si la base de la jaula es de alambre, cúbrela con madera, esterilla o una capa gruesa de lecho. Las patas de conejos y cobayas no están preparadas para apoyar sobre rejilla: se produce pododermatitis, unas llagas dolorosas y difíciles de curar.
Roedores
Para hámsteres importa más la superficie de suelo y la profundidad del sustrato que la altura y los tubos: son excavadores, y una capa gruesa donde hacer galerías reduce muchísimo las conductas repetitivas de morder barrotes o dar vueltas. La rueda, siempre de superficie maciza, nunca de rejilla.
Y sobre convivencia: los hámsteres sirios son estrictamente solitarios y dos adultos juntos acaban en peleas graves. Los jerbos y ratones sí viven en grupo. Los conejos también son sociales, pero hay que esterilizar a ambos y presentarlos de forma gradual en territorio neutral.
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